El poder necesita de la vida para alimentarse, por eso mata poco a poco, va succionando la vida hasta que acaba con ella. Cada vez que en este Valle de lágrimas nace una criatura humana, los vampiros afilan sus colmillos y los buitres despliegan sus alas.(1)
------------------------------------- Rodrígañez, C. y Cachafeiro, A. (1995). La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente (272), Madrid: Nossa y Jara Editores. “Madre Tierra”. [↩]