Opinión

Comencé a habituarme a no juzgar personalmente, sino a sólo asentir a los juicios de los demás. Me acostumbré a no apreciar las cosas por mí mismo sino a apreciar nada más que las cosas “buenas”; lo que los demás consideraban bueno me gustaba también a mí, y lo que los otros no estimaban bueno, tampoco encontraba mi aprobación. Leía “buenos libros” y me gustaban porque sabía que eran “buenos”; escuchaba “buena música” y me gustaba por la misma razón. Pero los demás determinaban qué era “bueno”; nunca yo mismo.

En ese entonces yo no emitía opiniones, no tenía preferencias personales ni gustos individuales; al contrario, seguía en todo la única opinión saludable: la de los otros, la de ese comité de personas cuyas opiniones yo reconocía y que representaban a la opinión pública, ya que sabían qué era correcto y qué equivocado. Y cada vez que yo creía haber alcanzado también el nivel de ese comité imaginario me alegraba y me sentía orgulloso.(1)

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  1. Zorn, Fritz (1977). Bajo el signo de Marte (53…55), Barcelona: Editorial Anagrama. []
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3 Comments

  1. Posted 19 December 2009 at 12:36 by Oche | Permalink

    ¿Podemos conectar esto con el tema del extremismo? Yo creo que sí. Como dije en el comentario sobre el anterior fragmento de BEDM creo que el extremista o el fanático (incluso el de extremo-centro) es el que ha suspendido la actividad intelectual. Y con ello cre la facultad de juzgar. El fanático es el que ha leído sólo un libro(es una metáfora) o un conjunto de libros que son del mismo signo, los cuales contienen juicios acabados sobre lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, lo auténtico y lo inauténtico. Luego, cuando éste se pone a hablar parece que el tío está super seguro de lo que dice, que es un tío de ideas, pero en realidad son otros los que se han encargado de juzgar por él.

    Otra cosa es el tema de la autoridad en disciplinas específicas. La autoritas. No vas a saber tú mas de Kungfú que tu maestro… pero no creo que sea a eso a lo que se refiere el texto. Parece que va más orientado a los juicios que hacemos en la vida sobre cosas generales y a los gustos que tenemos. Es un tema complicado porque el problema no sólo afecta a los extremistas. En menor medida creo que eso nos pasa a todos. El gusto se modula culturalmente. Cuanto más cerrado sea tu mundo cultural, cuanto más cerrado sea tu círculo de amistades, cuanto menos liberados de relaciones de poder absurdas estén esos círculos, más difícil será que las personas que los integran juzguen por sí mismos. Hay que estar despierto. (Y mirarse, y por ejemplo decir: Me la suda, a mí sr chinarro me gusta, aunque todos piensen que es una basura)

  2. Posted 19 December 2009 at 13:19 by Caín | Permalink

    Cuando leí esta parte del libro me conecté rápidamente con dos realidades: la primera la nuestra y después el mundo.
    Ya sabemos que en nuestro círculo es muy común los “buenos ” libros y la “buena” música; y lo “cutre” o poco artístico es, cuanto menos, marginado. Poco a poco se va superando porque ya no somos adolescentes extremistas (como muy bien has conectado tú, Oche).
    Por otro lado estaba el mundo (incluido nuestro círculo) y la moral, ética y “el ciudadano de bien”. Sin saber exactamente por qué es mucho más malo (malísimo) romper un escaparate que condenar a miles de personas a dormir en la calle en pleno invierno porque no han sabido adaptarse al sistema. O es una gran falta de respeto a los valores democráticos follar en la habitación de los anfitriones; una bofetada a la moral (católica, aunque parezca que eso ya está superado) que hay que tener en cuenta mucho más que el placer y el disfrute de la vida (aunque ese placer sea el de una amiga muy “querida”).

    Te pongo un poco en contexto: el autor nos cuenta su vida; desde su infancia hasta el día que escribe el libro poco antes de morir de cáncer. Cáncer que el achaca al estilo de vida que ha tenido y tenemos (la mayoría). Nació en el seno de una familia “bien” en Zurich y todo estaba muy bien preparado para que sus vidas estuvieran equilibradas: por eso no discutían, se llevaban muy bien con todo el mundo (aunque no los aguantasen), ponían buenas caras, “buena” música, “buenos” actos morales….
    Y me da un poco de miedo porque parece que hoy en día se aspira a eso.
    Un abrazo.

  3. Posted 20 December 2009 at 22:44 by Pepa | Permalink

    Es que eso de follar en la habitación de los anfitriones está muy, pero que muy feo, sí señor…

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