La rabia de Caín

Papá, Abel no podrá venir a cenar esta noche.

Naturaleza viva


Aunque parezca que la estamos matando poco a poco, está vivita y coleando.
Dejando a un lado los terremotos que se llevan por delante miles de vidas (normalmente vidas pobres) lo que me llama la atención son los acontecimientos climáticos “normales” que en lugar de matar hacen que de vez en cuando dejemos de vivir en esa comodidad de nuestra sociedad del bienestar.
Parece que la madre nos estuviera regañando y de tan enfadada, nos castiga sin salir.
Hace ya una semana de esos míticos, para mí, -17ºc. Durante esa semana y media era imposible coger la bici, la motocicleta o el coche. Muchos coches de mi barrio llevan desde el 27 de diciembre (que fue cuando empezó éste blanco enfado) sin poder salir de su aparcamiento, congelados, inmóviles, inservibles. Camiones de mercancías llenitos de comida tuvieron que esperar durante días a que todo se calmara y de vez en cuando algo faltaba en la vitrina de mi supermercado favorito.
Esta semana el frío ya no es tan espectacular y tenemos una temperatura normal de invierno que oscila entre los -6ºc y los 1ºc. Pero hoy me he quedado con la boca abierta viendo como los gritos de la mami enterraban entre babas carreteras, vías de metro, aceras, árboles…. Maravilloso.
Por supuesto sólo los niños, ajenos a la maldad y al miedo común de los adultos, disfrutan de su madre sin saber que está enfadada. Lo normal sabiendo que un niño o una niña nacen sin miedo, llenos de bondad y ganas de darlo todo.
Por primera vez en mi vida estoy viviendo un invierno de verdad, pleno y lleno de sensaciones. Me encanta a la vez que me pone nervioso; no hacen falta grandes terremotos.

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